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Entrenando con potencia

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Hace tiempo que entreno con este sistema de entrenamiento y por fin me animo a explicar mis impresiones acerca de él.
Espero poder definirlo con esta frase: sistema de entrenamiento basado en la fuerza que el ciclista imprime en cada pedalada y que se expresa en vatios de potencia.
Lo primero que me nace decir es que no es un sistema tan complicado como parece cuando uno lee artículos y conversaciones sobre su funcionamiento. Realmente da la impresión de necesitar saber física y matemáticas para dominarlo. Estas materias se las dejamos a quienes inventaron el sistema, nosotros sólo necesitamos planificar, pedalear e interpretar los resultados.

Al final de la partida, no es un sistema que a grandes rasgos se distancie tanto del tradicional basado en el pulso ya que también existen unas zonas de esfuerzo en función de tu umbral anaeróbico (momento de esfuerzo en el cual hay una acumulación significativa de ácido láctico). De todas maneras, no voy a explicar en qué consiste el sistema, para eso hay infinidad de artículos en la red, yo simplemente voy a dar mis impresiones.

Lo que más me llamó la atención fue la rapidez y exactitud con la que llegaba a la zona de esfuerzo programada. Antes, si quería llegar a, por ejemplo, 180 puls/min tenía que hacer un sprint descomunal para situarme en esa zona; y después tenía que aguantar, cuando estaba ya destrozado. Esto con los vatios se termina, al segundo estás ya en la potencia programada.
 
Otra cuestión que surgió a raíz de entrenar con potencia, fue darle más importancia si cabe al peso del ciclista y a la aerodinámica. El rendimiento a nivel general de un ciclista, se mide en vatios dividido por su peso (potencia relativa); es así como podemos comparar nuestras prestaciones con otros. Sobretodo en subida. Si un ciclista de 75kg sube un puerto a una media de 300w, daría 300/75= 4w/kg. Si otro ciclista de 60kg sube el mismo puerto a una media de 280w, daría 280/60= 4,6w/kg. A simple vista y valorando sólo la potencia absoluta, el primer ciclista subió el puerto a más vatios que el segundo, ¿significa eso que subió más rápido? no! el segundo da una potencia relativa muy superior al primero, y eso es lo que cuenta. Dicho esto, recuerda que la potencia relativa sólo sirve para compararte con otros, tú sólo tienes que fijarte en tu potencia absoluta (los vatios que te marca el aparato) en función de tus zonas de esfuerzo.
En llano, a parte del peso (que seguiría siendo importante), cobra protagonismo la aerodinámica, ya que la potencia relativa se mide dividiendo la potencia absoluta entre la superficie corporal expuesta al avance. De esta manera podemos corregir nuestra posición en función de la velocidad que alcanzamos con los mismos vatios.
En cuanto a las recuperaciones, hay un dato que el pulso valora mejor que los vatios, y es la deuda de oxígeno. Cuando termina una serie, tu cuerpo necesita una recuperación, el pulso va bajando y es un reflejo del proceso general del resto de estructuras corporales. La potencia pasa de X a 0 en el mismo momento de dejar de pedalear. De todas maneras, los potenciómetros dan la posibilidad de utilizar ambos sistemas, y donde no llega uno, llega el otro.
 
Dicen que la gente que entrena con vatios lo hace en solitario. Éste es un síndrome que a veces se da, ya que el sistema es tan preciso que corres el riesgo de obsesionarte. A mí me ha pasado! estar en grupo a 170w y estar intranquilo porque te da la sensación de que no estás haciendo nada. Bueno, ir en pelotón también es importante, es una habilidad necesaria, y es cierto que no podemos ir todo el día por encima de 300w!! La gente que se inicia en ciclismo y no se cree lo de “ir a rueda”, debería comprobar los vatios que se mueven en cabeza contra el viento, y los que se mueven yendo a rueda; ahí es donde se asustaría.
 
Otro aspecto que me gustó fue el poder entrenar objetivamente los esfuerzos alácticos, es decir, los sprints, “arreones”, esfuerzos explosivos de corta duración. Con el pulso era muy difícil saber si se mejoraba esta capacidad; había que contar con que las condiciones en un tramo fueran siempre las mismas, y mirar velocidad, espacio recorrido,.. calculando el tiempo que costaba llegar a la máxima velocidad y en qué momento empezaba a decrecer. Estaba bien para calcular la distancia de sprint, pero no sabíamos si había mejorado su potencia con exactitud. Con los vatios tenemos un dato, el de potencia máxima concretado en un número.
 
No quiero terminar el artículo sin hablar del precio de estos aparatos. Son carísimos!! mucha gente me pregunta si vale la pena y depende mucho de la situación económica de cada uno. Si te lo puedes permitir, vale la pena; es un sistema avanzado, te va a enganchar, vas a poder valorar mejor tus entrenamientos,… pero de igual manera te digo que no es imprescindible para sacar lo mejor de ti.
 
Fuerza!!
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